En la mitología nórdica, los dioses eran tan poderosos como las herramientas que utilizaban. Y aunque el martillo no era el único objeto poderoso de Thor (tenía su carro, su cinturón de poder y los guantes de hierro que le permitían blandir su martillo), este era sin duda el que mayor poder le confería.
Dado el poder y su importancia en algunas de las leyendas de las que hablaremos más adelante, el Mjölnir, o martillo de Thor, se convirtió en un emblema de fortaleza, ferocidad y valentía.










